Consejos para trabajar desde casa

Gracias a la pandemia (o por culpa de ella, depende del caso) muchas personas han comenzado a trabajar desde casa. Bien porque su empresa ha mantenido el trabajo en remoto durante la pandemia o bien porque se han quedado sin trabajo y han decidido emprender desde casa. Aunque es algo que tiene muchas ventajas, también tiene algunos inconvenientes y, como digo, unas personas estarán más contentas con el cambio, pero quizás a otras no les ha fascinado el tema y se les está haciendo cuesta arriba.

Sea como sea, si te ves en esa situación por primera vez, igual te vienen bien algunos consejos para saber cómo trabajar desde casa de una manera eficiente y llevarlo del mejor modo posible. Nosotros, que trabajamos así desde hace años, quizás te podamos ayudar. ¡Vamos con ello!

Delimita un espacio de trabajo

Este punto es delicado porque no todo el mundo dispone de espacio de sobra en su casa. La situación ideal es que utilices una habitación como despacho, pero puede ser que tengas todas las habitaciones ocupadas y no haya ninguna disponible para usarla como oficina.

Si en tu casa tienes una habitación libre delimita ahí tu espacio de trabajo y úsala exclusivamente para ello. Hazte a la idea de que es como si te fueras a la oficina, pero simplemente te metes en esa habitación y te pones a trabajar. A efectos prácticos debes considerar que estás en la oficina, no en tu casa. Intenta llevar tu mente a ese estado y separar esa habitación del resto de la vivienda.

Si no tienes una habitación que puedas utilizar exclusivamente como lugar de trabajo, trata de configurar un rincón de la casa en el que trabajarás cada día y, siempre que puedas, que esté lo menos a la vista posible.


Si tu configuración te lo permite, recoge cada día cuando termines de trabajar. Si puedes, usa un ordenador portátil que puedas cerrar y guardar fuera de tu vista cuando acabe tu jornada. Sé que esto puede ser más complicado si utilizas varios periféricos, como un monitor adicional, una impresora, un escáner o si tu ordenador es de sobremesa, pero trata de aislar el lugar de trabajo tanto como puedas y de disimularlo visualmente al máximo.

La idea es que tu casa siga siendo tu casa y no se mezcle con tu trabajo. De ahí que lo ideal sea tener una habitación que puedas cerrar cuando acabes y olvidarte de ella o un espacio que quede despejado al final de la jornada y vuelva a pertenecer a tu vida personal, no laboral.

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Fija un horario de trabajo y síguelo

Si trabajas por cuenta ajena, lo más probable es que tengas tu horario de trabajo bien delimitado y no tengas problemas con ello, pero si estás montando tu propio negocio o ya lo tienes, pero nunca antes habías trabajado desde casa, es posible que se te distorsionen un poco los horarios.

El tener el hogar y el espacio de trabajo en el mismo sitio puede diluir los horarios y hacer que pases más horas de las que quieres trabajando. Por ese motivo, lo ideal es que te pongas un horario y lo sigas siempre que te sea posible. Para esto ayuda lo que te comentaba en el punto anterior de recoger tu espacio de trabajo o cerrar la puerta de la habitación que utilices como despacho para simbolizar que tu jornada ha terminado hasta el día siguiente. Dificulta en la medida de lo posible el sentarte «un momentito a terminar una cosa» o ese momentito se puede ir a un par de horas sin que te des cuenta.

Por supuesto, si existen momentos puntuales en los que tienes que terminar cosas y te resulta necesario trabajar más horas de las que te has fijado en un principio, hazlo. Pero como norma trata de ceñirte a tu horario para no acabar restando horas a tu vida personal.


Un truco que puedes hacer es preguntarte lo siguiente antes de sentarte a trabajar «¿me desplazaría hasta la oficina para hacer esta tarea en caso de que no pudiera hacerla en casa?». Si la respuesta es sí, adelante. Si la respuesta es no, desconecta y vete a dar un paseo 😉

Minimiza las distracciones

Este consejo va unido al anterior. Durante tu horario de trabajo estás trabajando. Intenta minimizar las distracciones todo lo que puedas. Si tienes que poner una lavadora y te acuerdas en medio de la jornada, no pares, ya la pondrás cuando termines. Imagina que estás en una oficina a 30 minutos de tu casa, ¿abandonarías el trabajo para ir a casa a poner una lavadora?

Tu horario de trabajo es tu horario de trabajo. Puedes hacer alguna excepción en un caso puntual, pero intenta que sean las mínimas posibles y, sobre todo, trata de controlarlas para que no se acaben convirtiendo en paradas más largas de lo deseable. La productividad en el hogar muchas veces se ve muy afectada por la cantidad de distracciones que tenemos a la mano y por el hecho de no tener a nadie controlándonos durante nuestra jornada. Ojo con eso 🙂

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Haz ejercicio

Este consejo sirve para cualquier persona, pero es especialmente importante para quienes trabajamos en casa. Si tienes un trabajo sedentario en el que te pasas el día sentado trata de encontrar un hueco en la jornada para hacer algo de ejercicio. Con media hora o 45 minutos de actividad de alta intensidad (y una buena alimentación, claro) mantendrás el tipo y la salud. Ten en cuenta que quizás antes ibas andando al trabajo y ahora que trabajas en casa ni siquiera eso. Integra en tu rutina semanal un mínimo de 3 días de ejercicio y, si te es posible, un día del fin de semana también. Con eso será suficiente.

Si te cuesta encontrar el momento para salir a correr o a pedalear un rato con la bici, puedes comprar una de estas mesas que se suben y te permiten trabajar de pie. Parece una tontería, pero cambia mucho la cosa de estar de pie a estar sentado. En muchas oficinas del mundo ya cuentan con mesas de este tipo e incluso he visto a personas en su casa que no sólo tienen una mesa así, sino que cuando trabajan de pie incluyen debajo una cinta de andar como esta para caminar mientras trabajan.

El ejercicio físico es fundamental para la salud y vivir de la cama al despacho, del despacho al sofá y del sofá a la cama te pasará factura si no incluyes una rutina deportiva en tu vida.

Educa a tu familia y amigos

Trabajar desde casa es trabajar. Graba esto a fuego en tu cabeza y en la de los demás. Es muy frecuente que familia y amigos te interrumpan para cosas para las que no lo harían en caso de que estuvieras en una oficina. Total, como estás en casa, pues te llamo. Hazles ver que, aunque ciertamente estés en casa, estás trabajando y en tu horario de trabajo no te deben molestar salvo que sea por asuntos importantes o urgentes.

Si tu padre es como el mío, será capaz de llamarte a las 12 de la mañana, en medio de la jornada, para recomendarte una serie que empezó a ver ayer y que se acaba de acordar de que te puede gustar. Agradécele el detalle educadamente, pero recuérdale que estás en tu horario de trabajo y que esa serie puede esperar al final de tu jornada. Él mismo se dará cuenta de que no era preciso llamarte a esa hora para recomendarte una serie. Es muy posible que al día siguiente te llame para otra cosa, pero bueno, los padres son los padres y se lo perdonamos todo, ¿verdad? 🙂

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Lleva una buena planificación

Otro consejo que vale para cualquier entorno, pero que si trabajas en casa cobra una especial importancia. Precisamente por encontrarte en un entorno propicio a las distracciones, tener muy claro desde el momento en que te sientas en tu puesto qué tienes que hacer y cuál es la tarea siguiente te ayudará a mantener el foco y a trabajar mejor. Es decir, a ser más productivo cuando trabajas desde casa.

Para conseguir esto puedes utilizar cualquier herramienta de los cientos que hay para planificar y gestionar tareas. Echa un ojo, prueba algunas y quédate con la que más te guste. Lo importante es, como te decía antes, que en el momento en que te pongas a trabajar tengas meridianamente claras tus tareas. El tiempo invertido en planificar merecerá la pena, créeme.

Mantén el contacto con tus compañeros

Que trabajes desde casa no quiere decir que te conviertas en un ser asocial que no hable con nadie. Mantén el contacto con tus compañeros mediante las herramientas que existen hoy día para comunicar grupos de personas, como Discord, Slack, Teams o similares.

Además, cuando no estemos en una pandemia global, queda de vez en cuando con ellos y tómate algo. Salir a la calle y relacionarse con otras personas no está reñido con trabajar en casa. Hay tiempo para todo y mantener las relaciones sociales es bueno para la salud mental.


Espero que te hayan resultado útiles estos consejos tanto si trabajas ya desde casa como si estás pensando en hacerlo próximamente. Si quieres aportar algún consejo, hazlo en comentarios, nos encantará leerlo. Como siempre te pedimos, comparte este post en tus redes sociales para que llegue a más gente. Tardarás sólo unos segundos y nos ayudarás mucho 🙂

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